Historia

Inicios

Corrían los primeros días del año 1962 cuando una misión de sacerdotes Franciscanos, procedentes de Estados Unidos, se hacen cargo de la parroquia católica de Comayagua. El Padre Feliciano Nápoli, quien asumía la autoridad central de aquella misión, se dispuso a la fundación de un Instituto privado de Enseñanza secundaria. Este Instituto empezó a funcionar con 50 alumnos para el Plan Básico, de los cuales 30 eran señoritas y 20 varones, y con 5 profesores. A partir de 1964 se le cambia el nombre de San Antonio por “La Inmaculada”.

Presencia de los Hermanos Maristas.

En 1993, Monseñor Geraldo Scarpone, Obispo de Comayagua, confía la gestión del Instituto La Inmaculada a los Hermanos Maristas de la Provincia de León, hoy provincia de Compostela, presente en España y Portugal.

 

La Provincia Marista, a instancias del entonces Superior General, H. Charles Howard y su Consejo, realiza en agosto de 1989 una reflexión en busca de un lugar de misión, ante el hecho de que termina su presencia en el Zaire. A tal fin, el Consejo Provincial nombra una Comisión, que, ya en 1990, se decanta por la creación de una fundación propia en un país de Hispanoamérica.

 

En el proceso de discernimiento se elige Honduras, pues no había presencia marista. En el período del H. José Rúa, provincial, son enviados a Honduras los hermanos Santiago Fernández González y Manuel Fernández González, con la doble misión de colaborar en la Santa Misión de la diócesis de San Pedro Sula y de realizar un estudio sobre la viabilidad de la implantación marista en este país.

 

 

Criterios de la fundación

En una primera etapa, se fijan los criterios de base para la nueva obra:

  • Tendrá que ser una obra de carácter educativo-pastoral.
  • Estructura sencilla que no exija un personal numeroso.
  • Encaminada a lograr en su día una autonomía económica.
  • Que propicie el surgimiento de vocaciones maristas.
  • Que dé cabida a los más necesitados de la sociedad.

 

Primera comunidad

La primera comunidad en Comayagua estuvo constituida por los hermanos: Manuel Fernández González, Santiago Fernández González y Carmelo Cuesta Vegas. Su alojamiento fue pasando por varios lugares en el entorno de la zona colonial hasta el lugar actual. La casa se inauguró en septiembre de 1993.

 

 

Proceso de mejoras

A partir de 1993, los hermanos maristas implementaron significativas reformas estructurales en el Instituto, adquiriendo nuevo mobiliario, mejorando las aulas de audiovisuales, los laboratorios de computación, la biblioteca, las oficinas, las aulas…

 

Se suprimen los estudios de Comercio y Bachillerato, siendo sustituidos por el Bachillerato en Computación, más acorde con el futuro de los alumnos.

 

En ese año se inicia el curso con 821 alumnos, y la introducción de algunas novedades educativas como la creación de Tutorías, el Departamento de educación de la Fe, la implementación de la Escuela de Padres, Escuela de Catequistas y formación del profesorado.  Otra innovación fue el voluntariado en los meses de julio y agosto, en la parroquia de Taulabé para la alfabetización de adultos, actividades con niños y jóvenes, celebraciones religiosas, atención médico sanitaria…

 

Actualmente el “Instituto Marista La Inmaculada” cuenta con 30 educadores entre personal docente y administrativo, 5 personas encargadas del servicio y mantenimiento, 1050 alumnos y alumnas, y la comunidad de cinco hermanos maristas.

Persona significativa

En la historia del Instituto Marista la Inmaculada hacemos justa y reconocida mención a Sor Marilyn Stoppleworth, perteneciente a la Orden de las Hermanos Escolares de san Francisco. Llegó a Comayagua en 1964. Fue Administradora y Tesorera del Instituto de la Inmaculada. Con su ejemplo de vida marcó a tantas generaciones de estudiantes durante los más de 50 años de su presencia en nuestro Instituto.

Horizontes al futuro

La presencia marista en el Instituto La Inmaculada de Comayagua va unida a una proyección social en el centro Horizontes al futuro, que acoge a menores en situación de vulnerabilidad, velando por sus derechos y por una protección integral. La Asociación Horizontes al Futuro se constituye el 1° de octubre de 1988 en el seno de la Iglesia católica, como una iniciativa de los laicos comprometidos en los Cursillos de cristiandad. En 1993 con la llegada de los Maristas a la ciudad se les ofrece la colaboración en esta obra social para niños de la calle. Actualmente el centro acoge a 36 niños y jóvenes y cuenta con un equipo de educadores.